Pequeño recuerdo de un tiempo de guerra (el Perú no hace muchos años)

Publicado en Bitacora de viaje el diciembre 29, 2008 por mariochcr

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Rentamos un carro de los años ochenta, para que nos llevara a Maria Valladares, a Olaf y a mí, a visitar unas lagunas que quedaban a poco más de una hora de la ciudad de Tarapoto, provincia de San Martín. Nuestro chofer era un hombre que rondaba ya los sesenta años y que para suerte mía resultó ser conversador. Con todo gusto nuestro Chofer fue respondiendo a todas nuestras preguntas que iban orientadas a entender problemas ambientales y agrarios de la zona que visitábamos. Las respuestas que recibimos no eran para distintas a la situación de los pobladores de las zonas rurales de los países en vías de desarrollo.

A medio camino, nos desviamos de la carretera principal para tomar un camino de grava que serpenteaba por una cadena montañosa y que nos llevaría hasta un mirador desde donde se divisaba un valle por donde se paseaba sereno un río.

Desde el mirador, el Chofer nos relató algunas historias de su infancia y sobre como nunca logró entender, como en un área amazónica y tranquila como aquella, llegó no hace mucho tiempo atrás, a sufrir el terror de estar en medio de una guerra que no era de ellos. ¨En esa época, no se podía ni siquiera hablar de la situación con tu vecino de al lado o con el panadero, muchos menos podías decir si estaban de un bando o del otro, no por que simplemente corrías el riesgo de que te mataran. Te podía matar la guerrilla, te podía matar el ejército o te podía matar cualquiera. Nosotros no queríamos la guerra, pero la guerra llegó a nosotros¨. El Chofer nos señaló con el brazo extendido hacia cierto punto al otro lado del río, diciéndonos que en una de esas hondonadas de imposible acceso, solía venir un helicóptero militar que dejaba caer bultos blancos para borrarlos de la historia.

Ojalá ustedes nunca sepan lo que es una guerra, fue lo último que nos dijo el Chofer y ya no quiso recordar más aquellos tiempos de guerra.

Africa

Publicado en Bitacora de viaje el diciembre 29, 2008 por mariochcr

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Siempre quise conocer el África y la primera oportunidad se me presentó viajando a la isla de Madagascar, pero esa no cuenta, por que Madagascar no es África, según dice la gente. Sin embargo, mi corto paso por Madagascar me dejo grandes enseñanzas (alunas anécdotas de este viaje ya las he relatado antes). Finalmente pisé el continente africano en la ciudad de Marrakech en donde asistí para impartir un curso sobre temas relacionados al cambio climático. Allí me reuní con representantes indígenas de diecisiete países de todo el continente africano.

(Realmente no sé por que he tenido semejante privilegio de ser bendecido por el universo y el destino, llevándome a conocer a gente tan maravillosa y tan llena de espíritu y religión con la naturaleza. Gente tan llena de respeto por la vida y tan bien conectada a esa magia cósmica que ya muchos de nosotros hemos perdido).

Con humildad, recibí abrazos, besos y sonrisas de gentes con historias tan variadas como las del mundo árabe y musulmán, de Ruanda, de Malí, de Camerún, de República Democrática del Congo, de Kenia y de muchos otros. Cada apretón de manos me transmitía un dolor inmenso por el pasado reciente y a la vez un odio profundo por lo que las potencias militares mundiales hicieron y siguen haciendo en los países en desarrollo de todo el mundo. Sin embargo, ese odio y dolor, se convertía pronto en sonrisa y esperanza cada vez que intercambiaba miradas de amistad con la gente del África, miradas que me miraban como a un hombre blanco al cual le decían, te perdonamos, pero déjennos ser felices, ya el mundo esta bastante maduro como para seguir pensando que la felicidad es tener el poder por medio de los bienes de los otros y haciendo uso de la violencia.

El momento de positivismo total y universal, fue sin duda la noche en que nos reunimos algunos en el bar del hotel en Marrakech. Peter el Mago encontró una guitarra y el continente africano entero me empujó al frente para que les cantara algo de Costa Rica. Les canté Morir Lloviendo, una canción de un autor desconocido y luego Maria la keniana me pidió que la acompañara a cantar Malaika. La gente rápido empezó a bailar y cantar.

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Gracias África por recordarme que la humildad es el camino; gracias por iluminar las oscuridades de mi corazón y por ayudarme a lidiar con mi odio, ese odio que tanto mal me hace y que no me ayuda en nada.

Bueno, ya saben, cada uno a su manera, pero sigamos en la lucha!

ah! un saludo a los cubanos, como siempre!

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Qué Marillo?

Publicado en Notas a la familia el octubre 3, 2008 por mariochcr

Qué Marillo, aquí en Osa todos estamos bien.

Como decís vos, hace rato que no mandabas nada. Me preguntaba ¿qué le habrá pasado a este mae que no volvió a escribir?.

UN ABRAZO PARA VOS.

Madagascar (Madagasikara)

Publicado en Bitacora de viaje el septiembre 29, 2008 por mariochcr

Luego de más de dos meses sin publicaciones en el blog, me decido a agregar algo nuevo.

A finales de agosto e inicios de setiembre, se nos encomendó la tarea, a mí a un grupo de técnicos, de viajar a la isla de Madagascar para evaluar una serie de proyectos relacionados con conservación de biodiversidad, desarrollo comunitario y mitigación al cambio climático. Tarea fácil de entender cuando esta escrito en el papel, pero complicado de entender cuando se esta allá, en la tierra, en donde las cosas reales suceden y donde todo se complica. No voy a hacerles peder tiempo haciéndoles leer sobre los resultados de la evaluación, pero si quiero compartir con ustedes algunas fotos y un par de historias. En otra, ocasión, les comentaré un poco más del viaje, espero las disfruten.

Vary (arroz)

Publicado en Bitacora de viaje el septiembre 29, 2008 por mariochcr

Mis Madre me enseñó a preparar arroz cuando yo recién tenía 10 años. El arroz que más me gusta en todo el mundo, es el arroz blanco que prepara mi Padre; bañado en aceite y condimentado con cebolla y sal.

Me encantan los campos de arroz y más me encanta aún, cuando miro gente caminando entre los cultivos y se mira en el agua. Me gusta mucho también cuando la gente venera este alimento como un regalo de los dioses para poder seguir en esta vida, por mas dura que la vida sea con uno.

Bendito sea el arroz y bendita la gente de Madagascar.

Dibujos en la tierra (casas de barro)

Publicado en Bitacora de viaje el septiembre 29, 2008 por mariochcr

Nuestro amigo Andriambolantsoa Rasolohery, a quien todos llamamos Hery, nos invitó a visitar el Palacio Real de Rova Ambohimanga. El palacio es patrimonio universal y es un recordatorio de las épocas en que la gente de Madagascar negociaba más o menos bien con los ingleses; años antes de que los franceses llegaran a hacer de las suyas y, como ustedes se imaginaran, llevaran al país a la común situación de los países en desarrollo, eso que en tiempo modernos llamamos, una situación de pobreza.

El templo se ubica en un cerro, desde donde se logra divisar a lo lejos, Antananarivo (la capital) y por doquier se pueden observar poblados y paisajes agrícolas. A primera vista, lo que se observa es solo casas y tierra, pero con detenimiento, se nota que la gente de Madagascar gusta de hacer arte del trabajo con la tierra y empiezan a aparecer hermosos juegos geométricos, de colores y de armonía.

Entonces, el barro, el agua, el ingenio humano y la naturaleza, hacen contacto y se fusionan en cotidianidad, en espiritualidad. Eso es lo que sentí cuando miraba los dibujos en la tierra y las casas de barro.

La ciudad se esta quemando

Publicado en Bitacora de viaje el septiembre 29, 2008 por mariochcr

La ciudad se esta quemando!, fue la primera impresión que tuve al ver la ciudad de Antananarivo por primera vez. Había humo por todas partes y la multitud de gentes y autos parecían moverse en estado de pánico. Pero no era eso. Según datos de la calle, alrededor de un 80% de la población que vive en la capital (4 millones) utilizan carbón para cocinar; ¿por qué?, por que la energía eléctrica es muy cara y lo más importante es comer.

Producir carbón, tiene dos consecuencias: primero, problemas ambientales por deforestación y el empeoramiento del cambio climático; segundo, se resuelve un problema económico básico en familias que no tiene otras opciones, se puede comer.

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