Buenas fotos del pasado, pero las del futuro son mejores.
Luego de un corto tiempo de ausencia, pues fueron solo dos años y pico, y si veinte años son nada, entonces dos años son nadita, regreso a la tierra que me vio nacer y crecer. Vuelvo con todo el entusiasmo de aportar a que sea un país mejor, aunque tengo las ganas de quedarme un tiempo corto. Realmente me gusta dejar las puertas y las ventanas abiertas, así puedo escapar en cualquier cuando sea el momento.
Para celebrar el regreso me he ido de viaje. Me vine en busca de tierras tranquilas y en donde la ciudad no moleste tanto. Detengo el auto durante el viaje para almorzar. Entró a un restaurante de carretera, donde la comida casera a las brasas llama la atención de mi estómago. Me siento, pido cerveza y algo ligero del menú. Miro alrededor, y veo que las paredes del rústico y acogedor lugar, cuelgan decenas de fotografías prueba irrefutable de que, en algunos casos, el pasado fue mejor. Le comenté a un señor de edad avanzada que estaba al lado de mi mesa sobre si él creía que el pasado era mejor, a lo cual el hombre contestó, Pues, en términos general, sí. Antes todo era mejor, había más valores de respeto y de comunidad entre las personas, sin embargo se carecía de las cosas que se tienen ahora, como los teléfonos y la televisión. En una esquina del restaurante, veía a una pareja que se enamoraba, y en la mesa del balcón a un grupo de amigos que hacía notar que realmente estaban degustando de su almuerzo. Yo seguía mirando las fotos de lo que otrora fuera Costa Rica. Debo admitir que añoré aquellos tiempos, a pesar de que nunca había estado ahí. Terminé mi almuerzo y salí del lugar pensando, Bueno, sí, quizás antes era mejor que ahora, pero prefiero estar donde estoy hoy. No pude evitar que una sonrisa trocara mi boca, mientras iba pensando que el gran chance que tengo ahora de tomarle fotos a mi futuro, para poder guindarlas más tarde en las paredes de mi pasado. Mi teléfono celular timbró, era Mary que me llamaba para preguntar si todo iba bien.